A partir de ahora, pararse sobre la pelota tendrá castigo: tarjeta amarilla.
La Dirección Nacional de Arbitraje tomó esta determinación luego de lo ocurrido en el encuentro entre Estudiantes y Unión, donde Julián Palacios fue protagonista de una acción que generó tensión dentro del campo de juego y reavivó el debate sobre este tipo de conductas.
La jugada, que para algunos forma parte del espectáculo, fue interpretada por otros como una provocación innecesaria que puede escalar en conflictos entre jugadores. Con esta nueva medida, será considerada antideportiva. Cada vez que se produzca esta situación, el árbitro deberá sancionar un tiro libre indirecto. Se trata de una decisión que busca unificar criterios y evitar interpretaciones dispares en distintos partidos.
El comunicado completo de la Dirección Nacional de Arbitraje

